LA SANTA BIBLIA

LA SANTA BIBLIA

domingo, 11 de septiembre de 2016

¡¡¡TIMOTEO, TIENES QUE SER UN BUEN SOLDADO DE JESUCRISTO!!!

2 Timoteo: 2 2 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. 3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. 6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. 7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. 8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, 9 en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; más la palabra de Dios no está presa. 10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. 11 Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; 12 Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. 13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo. Un obrero aprobado 14 Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. 15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. 17 Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, 18 que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. 19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 20 Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. 21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. 22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. 23 Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. 24 Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, 26 y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. El programa de Dios para la Iglesia envuelve el equipar a todos los miembros a fin de que sean dispensadores del ministerio. Según Efesios 4:11, 12, los dones del liderato, tales como apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro, son dados para equipar a los miembros de la Iglesia a fin de que sean dispensadores de la obra del ministerio. El fruto y los dones del Espíritu de Dios, capacitan a los líderes de la Iglesia para el cumplimiento de su "llamamiento" o ministerio en el Cuerpo de Cristo. Como ya ha sido señalado, es para equipar a miembros para que se conviertan en ministros. Con ese llamado, Dios hace disponibles el poder y la autoridad para llevarlo a cabo. El Espíritu Santo viene sobre nosotros para darnos poder y autoridad. De hecho, la palabra "sobre", cuando va relacionada con el Espíritu Santo, casi siempre se refiere a los deberes y autoridad divina. A. EL MINISTRO: SU PODER Y AUTORIDAD ESPIRITUAL 1. Jesús: Cabeza De La Iglesia La Cabeza de la Iglesia es el Señor Jesucristo. La autoridad de la Iglesia viene de su Cabeza. Jesús dijo que toda autoridad, en el cielo y en la tierra, le había sido dada. (lea Mateo 28:18). Note de los siguientes pasajes de la Escritura, cómo el poder y la autoridad divina de Cristo están relacionadas con la presencia del Espíritu Santo "sobre" Él: "Y el Espíritu del Señor descansará sobre Él. El Espíritu de sabiduría, de comprensión, de consejo, de poder, de conocimiento y temor de Dios. Su deleite será obedecer al Señor. No juzgará por lo que vea y oiga, sino por lo que es justo y correcto. Defenderá a los pobres y a los desvalidos" (Is 11:2-4). "Mira a mi Siervo, al que yo sostengo. Es mi Elegido y en Él me deleito. He puesto Mi Espíritu sobre Él. Traerá justicia y verdad a las naciones… Llevará la justicia a todos los que han recibido mal" (Is 42:1, 3). "El Espíritu del Señor está sobre Mí. Me ha ungido y llamado para llevar las buenas nuevas a los pobres y a los que padecen mal. Me ha enviado a consolar a los que tienen el corazón quebrantado; a liberar a los que están heridos; a abrir los ojos de los ciegos… Porque Yo, el Señor, amo la justicia" (Is 61:1, 8). "Y el Espíritu Santo descendió sobre Él… Entonces Jesús volvió a Galilea lleno del Espíritu Santo y bajo Su poder… Y la gente se quedó sorprendida ante su enseñanza porque Su palabra era con autoridad y poder… Con esa autoridad y poder dijo a los espíritus inmundos que salieran – y salían" (Lc 3:22; 4:1, 14, 36). El Espíritu Santo, en los versículos anteriores y en los posteriores, es representado como una túnica o manto regio sobre Jesús. Fue "envuelto en" (vestido con) poder y autoridad. 2. Vestidos Con Poder De Lo Alto Lucas 24:49, es una maravillosa promesa para usted y para mí: "Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto" El "hombro" en el versículo de la Escritura que aparece abajo, se refiere a la responsabilidad y autoridad divina, el derecho y la capacidad (autoridad y poder) para gobernar: "Y el gobierno estará sobre Su hombro… Su gobierno de paz aumentará y no terminará nunca" (Is 9:6, 7). "Y Yo lo vestiré con tu túnica y fijaré tu cinturón en torno de Él. Daré tu autoridad y gobierno real en Su mano. Y la llave [gobierno] de la casa de David descansará sobre Su hombro… Sí, colocarán sobre Él honor y todo el peso del deber real para la casa de su padre" (Is 22:21, 22, 24). Fue esta clase de gloria, honor y poder, lo que les fue dado a Adán y Eva en la creación. Habían sido creados a la imagen de Dios y "vestidos" con autoridad divina. Deberían gobernar sobre toda la tierra bajo la inmediata dirección de Dios. Sin embargo, cuando cayeron en el pecado, perdieron sus "túnicas reales" de justicia recta. Satanás se apoderó de su derecho a gobernar y reinó sobre el mundo hasta que Jesús vino. En la cruz fue privado de su poder y llevado a la derrota. Cristo fue el vencedor y reconquistó el derecho de reinar sobre el mundo que le había sido dado al hombre, devolviéndoselo de nuevo (Lea Hebreos 2:14, 15). Jesús fijó firmemente esta verdad en las mentes de Sus discípulos con estas palabras: "Todo poder y autoridad en el cielo y en la tierra Me ha sido dado… Como el Padre Me ha enviado, así os envío Yo… En verdad, Yo os enviaré la promesa de Mi Padre sobre vosotros. Así que, esperad en Jerusalén hasta que seáis vestidos con poder desde lo alto… Porque todos vosotros recibiréis poder después que el Espíritu Santo venga sobre vosotros" (Mt 28:18; Jn 20:21; Lc 24:49; Hch 1:8). 3. Bajo Autoridad Por la palabra del Señor y el poder de Su Espíritu se nos ha dado autoridad sobre los espíritus malos e incluso sobre el mismo diablo (Lea Lucas 10:19). Santiago explica claramente esta verdad en su epístola: "Someteos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros" (Stg 4:7). La palabra "someterse" en la lengua griega del Nuevo Testamento, es un término militar. Significa "estar en filas bajo": colocarse bajo la autoridad de un oficial de rango superior. Aquellos que están en autoridad deben colocarse bajo autoridad. Cuando nos colocamos "bajo" la autoridad, esa autoridad viene "sobre" nosotros. Hablamos y actuamos en el poder de esa autoridad, no en la nuestra. La misma verdad se aplica a la autoridad espiritual. Cuando nos colocamos bajo la autoridad de Jesús, Su autoridad viene sobre nosotros. Cuando hablamos Sus palabras y obedecemos Sus órdenes, el poder de Su Espíritu respalda nuestras acciones. Estamos hablando y actuando en Su lugar. Él está hablando y actuando a través de nosotros. No es de extrañar que el diablo tiemble y huya. B. CÓMO DESCUBRIR Y DESARROLLAR SU MINISTERIO Dios ofrece a cada líder o dirigente el poder y la autoridad necesarios para cumplir su ministerio o llamado. La pregunta es: "¿Cómo descubrimos o desarrollamos nuestros ministerios y los de nuestros miembros? ¿Cómo descubrimos nuestro llamamiento? ¿Cómo nos podemos preparar mejor para tal llamado? ¿Dónde podemos empezar a ponerlo en práctica?" Estas son buenas preguntas y merecen buenas respuestas. 1. Llamamiento Por Dios Nuestro ministerio en el Cuerpo de Cristo es elegido por Dios, no por nosotros o por los demás. (Lea Hebreos 5:4) El Espíritu mismo establecerá un llamado dentro de nuestros corazones. Cuando se desarrolle, Dios lo notará y dará Su aprobación y lo promoverá. David dijo: "Porque la promoción y el poder no vendrán de ningún sitio de la tierra, sino sólo de Dios" (Sal 75:6, 7). Dios establece dentro de Su Iglesia dirigentes locales quienes fungirán como pastores de Su rebaño. Los pastores son llamados a proteger, dirigir, corregir, alimentar, enseñar y cuidar de las ovejas. Tal supervisión es necesaria para que los ministerios de los miembros se desarrollen de una manera equilibrada y sana. 2. La Iglesia Local Esto significa que los miembros deberían estar relacionados con el Cuerpo de Cristo en una iglesia local. Si hay pastores locales que son sabios, amorosos, llenos del Espíritu Santo y de fe, la iglesia local es el contexto más seguro y sabio en el que los ministerios pueden crecer y desarrollarse. Se podría evitar mucho dolor, muchos problemas, mucho tiempo y energías, si los miembros pudieran tener dirigentes sabios y amorosos. ¿Es usted uno de ellos? Éste es el plan de Dios para Su pueblo. Para que Su plan funcione, necesita pastores que sean amorosos, leales, fieles y comprometidos con el Señor y Su rebaño. Ninguna iglesia local es perfecta, el Señor no exige dirigentes que sean perfectos. Utiliza dirigentes imperfectos para perfeccionar a miembros imperfectos. Si el Señor le ha llevado a una iglesia local pastoreada por un pastor mayor en edad, entonces, honre la autoridad del dirigente como lo haría con la propia autoridad de Cristo. Haga las cosas lo mejor que pueda para ayudarlo de todas las maneras posibles y para apoyar a tal pastor como lo haría con el mismo Señor. 3. Las Prioridades Del Dirigente. Nuestro ministerio en el Señor comienza con aquellos que son parte de nuestro círculo de vida. Nuestras vidas tocan a muchos otros cada día. Por consiguiente, deberíamos empezar con la gente de nuestro propio pequeño mundo, familia, iglesia, escuela, trabajo y comunidad. Nuestro deseo es compartir la vida, el amor y la verdad de Jesús con ellos. Desearemos hacer esto de una manera cálida, práctica y personal. Busquemos ayudar y servir a los demás siempre que podamos, en el nombre del Señor. Confíe en el Espíritu Santo para que fluya diariamente a través de su vida y lleve Sus bendiciones a los que están a su alrededor. A medida que entregue el amor de Dios de maneras diminutas, vendrán mayores ocasiones de hacerlo. Veremos las necesidades que hay que suministrar y cómo podemos hacerlo con nuestro prójimo. Cuando busquemos llevar la vida de Dios a través de nuestras palabras y hechos, aprenderemos a confiar en el Espíritu Santo para que nos dé Su ayuda y poder. El fruto y los dones del Espíritu funcionarán juntos de una manera hermosa y equilibrada. Puede que ni aun estemos conscientes de cuán poderosos sean en nuestras vidas pero otros sí los notarán. C. LOS CINCO DONES BÁSICOS DEL MINISTERIO Es verdad que los cinco dones ministeriales de apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro, son el fundamento sobre el que descansa la Iglesia (Lea Efesios 2:20; 1 Co 3:10, 11). Pablo los menciona en su carta a los Efesios como sigue: "Cristo ha dado a cada uno de nosotros un don especial de Su gran almacén de gracia. Por eso dice el salmista: Cuando fue levantado al cielo, dio dones a los hombres… Los dones que Él dio fueron hombres con ministerios diferentes: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Hizo esto para que el pueblo de Dios pueda estar mejor equipado para servirle. Estos dones son necesarios en el Cuerpo de Cristo a fin de que crezca con poder y firmeza" (Ef 4:7, 8, 11, 12). Revisaremos brevemente estos cinco ministerios de liderazgo. 1. El Apóstol Es un hombre que tira o echa el fundamento (planta) de nuevas iglesias. Nombra dirigentes locales y los entrena antes de moverse adelante. Se mantendrá en contacto con ellos y les informará de lo que Dios está haciendo en la Iglesia por todo el mundo. Los apóstoles de Cristo tienen un llamado especial que cumplir en cada generación. Este don para el ministerio es tan importante hoy en día como lo fue y será en cualquier otra época de la historia de la iglesia (Lea Lucas 11:49; 1 Co 12:28; Ef 2:20). 2. El Profeta Es un hombre con un mensaje oportuno procedente del corazón y mente de Dios. Predice eventos. Habla a dirigentes y a otros diciéndoles respecto a lo que deparará el futuro si se apartan de la perfecta voluntad de Dios. Su función menor es también "edificar" (construir), "exhortar" (despertar) y "consolar" (animar) al Cuerpo de Cristo (Lea Hechos 11:28; 13:1; 21:10, 11). 3. El Evangelista Es un hombre que predica el evangelio de Cristo a los pecadores. Su mensaje es sencillo, directo y en el poder de la palabra de Dios. Los hombres son movidos a tomar una decisión en relación con Cristo (Lea Hechos 8:5-40; 21:8). 4. El Pastor Es un hombre con corazón de pastor, cuida de cada oveja personalmente pero vigila al rebaño como un todo. Busca dirigir, proteger, corregir, alimentar y consolar al pueblo de Dios en el contexto de la iglesia local (Lea Juan 10:11-18). 5. El Maestro Es un hombre que siente un amor especial hacia la palabra de Dios y hacia Su pueblo. Procura enseñar la verdad divina tanto de una manera práctica como personal. Ministra a las mentes de los hombres a fin de que conozcan cómo caminar sabiamente en la voluntad de Dios (Lea Nehemías 8:4-8). D. DONES DE LIDERAZGO PARA ENTRENAR Y EQUIPAR A LOS CREYENTES El Apóstol Pablo, nos dice que Cristo dio estos cinco dones de liderazgo para preparar a los creyentes nacidos de nuevo a fin de que lleguen a ser miembros capacitados para dispensar o servir. Los santos tienen que estar equipados y deben estar listos para servir. 1. Los Miembros De La Iglesia Deben Aprender A... Aquellos que han sido llamados a uno de los cinco ministerios de liderazgo tienen un deber de importancia triple que ejecutar. Tienen que enseñar a los miembros de su iglesia respecto al como: a. Servir Al Señor b. Servirse Los Unos A Los Otros Y c. Servir al mundo 2. Enséñeles Como Equipar a los miembros para cumplir estas tres áreas ministeriales, implica enseñarles el cómo hacer lo siguiente: a. Adorar en Espíritu y en verdad b. Vigilar, orar e interceder c. Combatir la guerra espiritual d. Estudiar las Escrituras e. Crecer en el carácter de Cristo f. Ejercer los dones del Espíritu g. Escuchar la voz del Señor h. Servir a los Santos, el pueblo santo de Dios i. Testificar a los pecadores De esta manera, los miembros madurarán y se desarrollarán en el Señor Jesús, de tal manera que fortalecerán Su Cuerpo, que es la Iglesia. 3. Cada Miembro Un Ministro El pueblo de Dios no puede seguir siendo como los niños que siempre están esperando la ayuda de los demás. Tienen que crecer en Cristo para que puedan servir en el reino de Dios. "Porque debiendo ser ya maestros a causa del tiempo, tenéis necesidad de volver a ser enseñados cuáles sean los primeros rudimentos de la palabra de Dios; y habéis llegado a ser tales que tengáis necesidad de leche, y no de manjar sólido Que cualquiera que participa de la leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño; Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (He 5:12-14). ¡Cada miembro debe convertirse en un ministro que ministre al Señor, a los creyentes y al mundo! E. OTROS MINISTERIOS MENCIONADOS POR PABLO Además de los cinco dones básicos para el ministerio mencionados arriba, Pablo incluye otros ministerios para los miembros, los cuales, caen dentro del programa de entrenamiento para: • Ministrar al Señor • Ministrar los unos a los otros • Ministrar al mundo (no creyentes) Estos son los siguientes: (Lea Romanos 12:6-8 y 1 Co 12:28, 29). 1. Sirviendo Y Ayudando Esto se refiere a los servicios prácticos en la comunidad local. Incluirá el oficio de diácono pero incluye también muchas otras actividades. 2. Exhortación "Exhortar" significa animar, inspirar, advertir e informar al pueblo de Dios. El propósito de este ministerio, es animar a los creyentes para que adoren, trabajen, guerreen y testifiquen para el Señor. El "exhortador" pone fuego en nuestra fe. 3. El Ofrendar (Dar) Este ministerio envuelve el ofrendar o dar de los bienes terrenales de uno (usualmente dinero) para el sostén de la obra de Dios. El dador debe ser honesto, sincero y humilde. Tiene que ser sensible al Espíritu y dotado de sabiduría. Sólo entonces podremos ofrendar la cantidad correcta, a la gente correcta, en el momento correcto y por las razones correctas. 4. Administración (Gobierno) Este ministerio se refiere a dirigentes sabios, fuertes y amorosos que conocen cómo planear, organizar, entrenar y establecer presupuestos, a fin de rendir cuentas a la iglesia. Envuelve la estructura y organización necesarias para supervisar los asuntos de la iglesia (Lea Hechos 6:3). 5. Misericordia Este ministerio requiere simpatía, un sentimiento de cuidado hacia los demás y sabiduría para saber lo que hay que hacer. La sabiduría está unida a la acción práctica. Es un llamado que no sólo se ocupa de las necesidades prácticas, sino que trae fe, esperanza y amor hacia los que necesitan ayuda. Hay una gran necesidad en el Cuerpo de Cristo de tales "agradables ángeles de misericordia" (Lea Santiago 2:13-16). 6. Milagros Y Sanidades Los milagros muestran el poder de Dios y prueban Su presencia. Su propósito es señalarles a los no creyentes hacia Dios y edificar la fe de los santos. Son señales del amor divino en acción a favor de aquellos que están en necesidad. Estos ministerios preparan el camino para el evangelio de la gracia de Dios. Los dones de sanidades (plural en los manuscritos griegos originales) existen para suplir el poder sanador de Cristo a los que están enfermos. Es una bendición tener estos dones funcionando en las vidas de los creyentes. F. MÁS MINISTERIOS EN EL CUERPO DE CRISTO Hay otros muchos ministerios que son apoyados por la Escritura. Con una poca de imaginación podemos añadir otras funciones a nuestra lista. 1. Intercesión La oración y el ayuno en favor de otros han sido siempre poderosos, aunque a menudo se hagan a un lado, ministerios en la Iglesia. 2. Hospitalidad Una cálida bienvenida en un hogar cristiano ha sido de gran bendición a muchas vidas. Muchos ejemplos pueden ser encontrados en la Escritura. 3. Visitación Podemos llevar el amor de Dios a otros cuando no pueden venir hasta nosotros. Debemos visitar a los enfermos, las personas de edad, los solitarios e incluso los que están en prisión, pues Jesús desea que los alcancemos a todos. 4. Preocupación Social Dios desea con gran ahínco que alcancemos a los pobres y a los necesitados, a los que han sido expulsados o rebajados. Él puede tocarlos sólo a través de nosotros. 5. Literatura El poder de la palabra escrita es muy grande. Dios ha dado el don de escribir a muchos. Se extiende desde las cartas personales hasta la publicación de artículos y libros. Requiere mucho esfuerzo pero las recompensas son grandes. 6. Medios Modernos De Comunicación Se han realizado muchos avances en radio, películas, televisión y otros campos de comunicación. Estos son métodos modernos mediante los cuales podemos testificar. Dios ha dado capacidad y entrenamiento a creyentes que desea utilizar de manera creativa. Si no nos movemos en estas áreas para Dios, el diablo estará encantado de tomar nuestro lugar. 7. Arte El favor que Dios ha dado a la música cristiana, ha sido una gran bendición durante años. Es hora de que otras formas artísticas vuelvan plenamente al santo propósito de Dios. Pueden ser tocadas por el Espíritu de Dios para ayudarnos a enseñar, a enriquecer nuestra adoración y mejorar nuestro testimonio para el mundo. Ya no será el arte por amor al arte, sino el arte para la gloria de Dios. 8. Reconciliación "Reconciliar" significa unir en paz a aquellos que han sido enemigos. En primer lugar, por supuesto, está la paz de una persona con Dios. Después, es necesario estar en paz los unos con los otros. Esto es verdad de una manera muy especial en la Iglesia. La hostilidad y la contienda entre creyentes es como una dolorosa herida en el Cuerpo de Cristo. No es extraño que las Escrituras declaren: "Bienaventurados los pacificadores...". C. PENSAMIENTOS FINALES SOBRE EL MINISTERIO PERSONAL Es fácil ver que muchos de los ministerios mencionados anteriormente se complementan entre sí. Una sola persona puede tener más de una función en su servicio para el Señor. Además, un ministerio puede llegar a convertirse en el fundamento sobre el cual otro edifica. Felipe, el "siervo" fiel, más tarde se convirtió en Felipe el "evangelista" en llamas (Compare Hechos 6 y 8). Todos nosotros tenemos un llamado en el Cuerpo de Cristo. Empecemos donde estemos, con lo que tenemos, AHORA. El Espíritu Santo, nuestro divino Ayudador, proveerá el fruto y los dones que necesitamos para nuestro llamado. Es deber nuestro "cultivar" o desarrollar el fruto volviéndonos al Espíritu de Dios durante los tiempos difíciles. Y tenemos que aprender a "sobresalir" o hacer las cosas bien en lo que al uso de los dones espirituales se refiere. Nuestro deseo es llegar a ser siervos buenos y fieles del Señor Jesucristo. El ministerio personal es descubierto y desarrollado mejor dentro de la comunión de una iglesia local llena del Espíritu. Bajo una dirección sabia y amorosa, encontraremos nuestro lugar y función en la familia de Dios. De esta manera, la Iglesia de Jesucristo se hará más fuerte y más sólida. Entonces, estaremos listos para servir al Señor, los unos a los otros y a todo el mundo. Es muy posible que cada llamado por Dios no tenga estas características en principio para lo cual EL mismo lo capacite en su trato como discípulo y preparación para el determinado ministerio.

martes, 6 de septiembre de 2016

DIOS LO SABE TODO

Salmos 139 Señor, tú me has examinado y me conoces; 2 tú conoces todas mis acciones; aun de lejos te das cuenta de lo que pienso. 3 Sabes todas mis andanzas, ¡sabes todo lo que hago! 4 Aún no tengo la palabra en la lengua, y tú, Señor, ya la conoces. 5 Por todos lados me has rodeado; tienes puesta tu mano sobre mí. 6 Sabiduría tan admirable está fuera de mi alcance; ¡es tan alta que no alcanzo a comprenderla! 7 ¿A dónde podría ir, lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiría, lejos de tu presencia? 8 Si yo subiera a las alturas de los cielos, allí estás tú; y si bajara a las profundidades de la tierra, también estás allí; 9 si levantara el vuelo hacia el oriente, o habitara en los límites del mar occidental, 10 aun allí me alcanzaría tu mano; ¡tu mano derecha no me soltaría! 11 Si pensara esconderme en la oscuridad, o que se convirtiera en noche la luz que me rodea, 12 la oscuridad no me ocultaría de ti, y la noche sería tan brillante como el día. ¡La oscuridad y la luz son lo mismo para ti! 13 Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre. 14 Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. ¡De ello estoy bien convencido! 15 No te fue oculto el desarrollo de mi cuerpo mientras yo era formado en lo secreto, mientras era formado en lo más profundo de la tierra. 16 Tus ojos vieron mi cuerpo en formación; todo eso estaba escrito en tu libro. Habías señalado los días de mi vida cuando aún no existía ninguno de ellos. 17 Oh Dios, qué profundos me son tus pensamientos; ¡infinito es el conjunto de ellos! 18 Si yo quisiera contarlos, serían más que la arena; y si acaso terminara, aún estaría contigo. 19 Oh Dios, quítales la vida a los malvados y aleja de mí a los asesinos, 20 a los que hablan mal de ti y se levantan en vano en contra tuya. 21 Señor, ¿no odio acaso a los que te odian y desprecio a los que te desafían? 22 ¡Los odio con toda mi alma! ¡Los considero mis enemigos! 23 Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; 24 mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno.

martes, 30 de agosto de 2016

COMO ES TU INFLUENCIA HACIA TU ENTORNO

Vestíos […] de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia (v. 12). Lectura: Colosenses 3:12-17 Algunos años antes de convertirse en presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt se enteró de que su hijo mayor estaba enfermo. Aunque se recuperaría, la causa de esa enfermedad golpeó duramente a Roosevelt: los doctores le dijeron que era por él. Su hijo padecía «agotamiento nervioso», tras haber sido implacablemente presionado por su padre para que se convirtiera en el héroe valeroso que Roosevelt mismo no había sido durante su frágil niñez. Entonces, prometió: «De ahora en adelante, nunca lo volveré a presionar, ni mental ni corporalmente». Y así lo hizo. Ese mismo hijo fue quien luego lideró valientemente el desembarco de los soldados aliados en Playa de Utah durante la Segunda Guerra Mundial. Dios nos ha confiado el influir en la vida de otras personas. Tenemos una gran responsabilidad hacia nuestros cónyuges, hijos, familiares, padres, hermanos, amigos, empleados y clientes. La tentación a presionar demasiado, a exigir por demás, a forzar el progreso o a orquestar el éxito puede llevarnos a perjudicar a otros. A veces queremos imponer mas o menos fe inclusive utilizando La Palabra cuando Dios dice “Ven hijo mío dame hoy tu corazón”. Por eso, se exhorta a los seguidores de Cristo a vestirse «de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia» (Colosenses 3:12). Si Jesús, el Hijo de Dios, vino en humildad, ¿no deberíamos tratarnos unos a otros con mansedumbre? Jesús nos dejó un testimonio sobre esto cuando lo buscaban su madre y sus hermanos… ¿que le contestó el Maestro? Mateo 12:46-50 46 Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. 47 Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. 48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 50 Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. El se limitaba a responder puntual y únicamente en base a los requerimientos que se le hacían y no a enrostrar la falta de espiritualidad o búsqueda de Dios. Señor, ayúdame a reflejar tu carácter. Nosotros debemos hacer por los demás lo que Dios hace por nosotros.

jueves, 25 de agosto de 2016

TRIGO O CIZAÑA

24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. Somos hijos de Dios que nos creó a su imagen y semejanza, y por lo tanto, el bien y la bondad son parte esencial de nuestro ser y nos atraen poderosamente. Sin embargo y por nuestra condición de criaturas, también la debilidad, la fragilidad, hacen parte de nuestra vida y de nuestra historia, y se manifiestan de una manera o de otra, en nuestro obrar de cada día, como origen del mal. Lo podemos ver con toda claridad y sin mucho esfuerzo, mirando a nuestro alrededor, y entrando en nuestro propio corazón. Trigo y cizaña crecen en nuestro corazón – en el de todos y en el de cada uno -, uno al lado del otro. Trigo y cizaña crecen juntos, allí donde hay hombres y mujeres, sea cual sea su edad, su condición social, su situación económica, su desarrollo intelectual, sus creencias religiosas. Constantemente escuchamos la llamada a llevar nuestra vida por el camino del bien, y también la tentación del mal, que aparece incluso, muchas veces, escondida bajo una apariencia de bien. Esta es una realidad de la que no podemos escaparnos, por mucho que lo queramos, y mucho el esfuerzo que hagamos. San Pablo nos lo dice refiriéndose a sí mismo, en la Carta a los creyentes de Roma: “Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco… puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero… El pecado habita en mí” (Romanos 7, 15.19.20) Pero Dios es infinitamente paciente con nosotros, porque nos ama. Permite que la cizaña crezca junto al trigo, que el mal y el bien convivan hasta el tiempo de la siega, porque no quiere que ni un solo grano de trigo se pierda, enredado en la mala hierba. Conoce nuestras limitaciones y sabe que necesitamos tiempo y esfuerzo para afianzarnos en el bien; por eso permite que éste transcurra sin afanes, y que ponga a cada uno en el lugar que le corresponde. Su voluntad es esencialmente una voluntad salvadora. Ninguno de nosotros, sea quien sea, tiene derecho a decir quién sirve y quién no sirve para el Reino de Dios, o por qué este sí y aquel no, aunque muchas veces – más de las que estamos dispuestos a aceptar – lo hacemos. Esta tarea es propia y exclusiva de Dios, y nosotros no podemos apresurarla, cambiarla, y menos aún obstaculizarla. Sólo nos corresponde aceptar lo que Dios, en su infinita sabiduría, decida . Avancemos en nuestro caminar por la vida, con la mirada puesta en Dios, de quien procede todo bien, seguros de que al hacerlo, él nos dará las fuerzas que necesitamos para vencer el mal que se nos presenta de tantas maneras, y para crecer en el buen obrar que nos une misteriosa e indisolublemente a él. Que el Señor nos ayude en este propósito de vida. Ahora, el Señor interpreta ésta parábola…, diciendo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Mateo 13:37-42 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 1 Juan 2:18 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. 1 Juan 4:1 Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. Mateo 24:11 Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Mateo 24:24 Satanás ha enviado a sus falsos ministros por el mundo para diseminar mediante un poder engañoso su falso evangelio; este falso evangelio produce falsos cristianos. Falsos creyentes quienes no se han arrepentido sino que se acercan a Dios con fines meramente egoístas, pues eso es lo que enseñan esos falsos siervos con sus falsas enseñanzas: a acercarse a Dios para obtener riquezas terrenales (Juan 6:26). Además con su conocimiento únicamente intelectual pretenden tomar control de toda situación de manera puramente despiadada y humillante en la cuál carece de toda especie de amor y consideración sin medir las consecuencia en su cortar con la Palabra de Dios y sin tener en cuenta las recomendaciones del Maestro para estos casos utilizando la verdad pero con muy mal intención provocando que esto sea peor que la mentira. ...inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. 2 Tesalonicenses 2:9-12 Hablando ahora en términos agrícolas, ¿Qué cosa es la cizaña? Se le llama cizaña o mala hierba a la planta que invade los cultivos y reduce su rendimiento, pues compite con la especie cultivada robándole agua, luz y nutrientes de la tierra. La cizaña dificulta la recolección y reduce por contaminación el valor nutritivo del producto. Sus granos tóxicos envenenan los granos de trigo que crecen a su alrededor volviéndolos a su vez también venenosos. Hay cuatro aspectos importantes que debemos saber acerca del trigo y la cizaña: 1.- Cuando el trigo aún no ha madurado, es del mismo color verde de la cizaña. De la misma manera, cuando somos cristianos inmaduros no nos diferenciamos mucho de los falsos cristianos. 2.- La cizaña no deja crecer al trigo porque le roba el agua, los nutrientes de la tierra y el sol, incluso es frecuente que contamine al trigo con hongos venenosos. Asimismo los falsos cristianos no dejan crecer espiritualmente a los verdaderos hijos de Dios, pues los contaminan de muchas maneras, no solo con sus malos ejemplos, sino también con falsas enseñanzas, que son veneno mortal. 3.- El trigo sirve de alimento, la cizaña no sirve para nada, todo lo contrario, pues además de impedir la maduración del trigo y demás cereales -e inclusive volverlos venenosos-, entorpece su recolección. Cuando el cristiano genuino consigue madurar, muere a sí mismo para servir de alimento a otros. No así los falsos cristianos que, por no haber nacido de nuevo genuinamente, se niegan a morir a sí mismos y arrastran con su mal ejemplo y mala influencia a los hijos verdaderos. Un cristiano genuino deberá guardarse de ser contagiado por el mortal veneno de los falsos cristianos, pues corre el riesgo de a su vez contaminar a otros (1 Corintios 5:11 / 1 Corintios 5:6). 4.- El trigo no maduro o contaminado tampoco sirve de nada y junto con la cizaña se usaban para calentar el horno. Como ya dijimos, es común que el trigo alrededor del cual creció cizaña no alcance su madurez al momento de la siega, o inclusive -como también ya lo dijimos- que se hubiere contaminado y vuelto venenoso. En estos casos, al igual que la cizaña, no sirven para alimento, por lo que junto con la mala hierba se arrojan a las llamas del horno. Esto es, que ambos -trigo contaminado y cizaña- se echaban al fuego. De igual forma si permitimos que los falsos cristianos nos contagien de su mal ejemplo y mala influencia no seremos de utilidad al propósito Divino, sino por el contrario, seremos tropiezo. Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. Mateo 13:28 -30 ¿Por qué el pasaje da a entender que al tratar de arrancar la cizaña se puede confundir con el trigo, pero al llegar el tiempo de la siega no ocurrirá tal confusión? Como ya sabemos, cuando el trigo aún no madura es de color verde, igual que el color que siempre tiene la cizaña, por lo que en su etapa temprana de crecimiento es muy difícil diferenciarlos -trigo y cizaña- uno de otro. Pero conforme llega la maduración el trigo va poniéndose dorado y al momento de la siega se distingue perfectamente de la cizaña que siempre permanece verde. ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Juan 4:35 Este pasaje dice que al madurar el trigo los campos se vuelven «blancos», lo que el pasaje quiere dar a entender no es que los campos de trigo se vuelvan de ese color, sino que SE ACLARAN. La fe inmadura es como el trigo verde El proceso de maduración del trigo nos ofrece una bella lección de cómo la fe del creyente debe transformarse. Al comenzar alguien en algún oficio metafóricamente se dice "aún está muy verde" o "aún no se le ve color", "todavía no pinta" o "está tierno aún" estas frases provienen de la enseñanza que la maduración del trigo nos da y se refieren a quien todavía no ha acabado de desarrollar su carácter. Algo parecido sucede con todos los que iniciamos el camino de la fe. Cuando nuestra fe acaba de surgir, se parece a las espigas de trigo aún verdes, porque ha iniciado un proceso de maduración. Así como las espigas de trigo se espera que un día maduren, así también nuestra fe debe transformarse para dar muestras de un crecimiento espiritual. Un buen ejemplo de esto lo tenemos en las actitudes que los discípulos tenían cuando pretendían ser los más importantes entre ellos (Marcos 9:33-35); actitudes que por supuesto desaparecieron cuando su fe fue madurada (Hechos 10:25-26). La inmadurez espiritual: el egoísmo y la soberbia El color verde del trigo, que denota su inmadurez, simboliza el egoísmo y la soberbia que aún guarda todo creyente nuevo. Todos los que hemos iniciado nuestro camino en la fe necesitamos constantemente deshacernos del egoísmo y la soberbia, pues no obstante haber nacido de nuevo, todavía nos caracterizamos por buscar lo nuestro y desear ser servidos. Este proceso de purificación, perfeccionamiento y maduración, es efectuado por el Espíritu Santo a través de nuestra comunión con Él y su Palabra y la debida obediencia (Marcos 4: 1-20 / Marcos 4:26-29). Proceso que continúa a lo largo de toda nuestra vida (Filipenses 1:6 / 1 Pedro 5:10). Contrario al proceso de maduración que todo nacido de nuevo debe iniciar, cierto tipo de falsos maestros (hay otro tipo de falsos maestros, los judaizantes, pero de ellos hablaremos en otra ocasión) enseñan erradamente que en el servicio a Dios el creyente debe anhelar tener abundante dinero, fama y popularidad, engañando con eso a los que comenzaban a acercarse a Dios, seres completamente inmaduros en su fe, los cuales lejos de perfeccionarla cultivándola con amor y humildad, la corrompen incitando el egoísmo, la avaricia, la soberbia y el orgullo que todavía hay en sus corazones (1 Juan 2:15-17). Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, es para ser destruidos eternamente. Salmo 92:7 Por todo ello, nada mejor para ejemplificar a los falsos maestros y su influencia nociva que la cizaña, pues con sus enseñanzas venenosas lejos de permitir a la gente madurar en su fe, la corrompen, pues provocan que sus discípulos se queden siempre estancados en su inmadurez egoísta. La madurez espiritual: el amor y la humildad La madurez espiritual está del otro lado del egoísmo y la soberbia, pues son el amor y la humildad. El color dorado del trigo, el cual denota su grado de madurez total, es el amor en el que se ha transformado nuestra fe. Así como la cizaña nunca cambia, y el trigo envenenado no maduran ni crecen, los falsos cristianos permanecen siempre igual: persistiendo en sus malas obras de las que nunca se arrepienten. Pero nosotros, cristianos genuinos, como el trigo VAMOS MADURANDO CONFORME SE ACERCA LA SIEGA, y al momento de ésta, ya somos completamente diferentes a la cizaña. Esa es la diferencia entre lo plantado por el Padre celestial y lo plantado por su enemigo: la maduración. El crecimiento espiritual constante. El que Dios crezca cada día más en nosotros al tiempo que nosotros disminuimos (Juan 3:30 / 2 Corintios 7:1 / 2 Corintios 12:9). El trigo y la espiritualidad Por eso, a nosotros su iglesia, el Señor nos compara con el trigo, porque al contrario de la cizaña, que ni crece ni madura, el trigo crece con su corona dorada (Apocalipsis 3:11) hacia el cielo y va despegando su cabeza de la tierra; mientras que la cizaña siempre está en lo terrenal, el trigo busca lo celestial; Así como la semilla de trigo muere y es enterrada y luego brota la espiga hacia el cielo, de la misma manera si morimos a nuestros propios deseos, a nuestra propia vida en este mundo, comenzaremos nuestro camino hacia la verdadera espiritualidad. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Juan 12:24-25 Además esta parábola ha sido mencionada como ejemplo de la tolerancia que hay que tener sobre todo a personas con una religión distinta a la propia. Alguien predicó un sermón en el que dijo que sólo Dios puede separar a los falsos creyentes de los verdaderos y señaló que matar herejes o no creyentes es acabar con su oportunidad ser salvos: Deseamos forzar a otros a creer; a los turcos con la espadas, a los herejes con el fuego, a los judíos con la muerte, y así desenraizar la cizaña por nuestro propio poder, como si fuéramos nosotros los que pudiéramos reinar sobre los corazones y los espíritus, y volverlos piadosos y rectos, lo cual sólo la palabra de Dios debe hacer. Pero matando, separamos a las personas del mundo, por lo que es imposible eso que pueda funcionar sobre ellos y traemos así, con un golpe, un doble asesinato sobre nosotros mismos, pues recae sobre nuestro poder, podemos decir, en que matamos el cuerpo de por vida y el alma por la eternidad, y luego decimos que hicimos un servicio a Dios mediante nuestras acciones, y deseamos ameritar algo especial en el cielo." Concluye diciendo que "aunque la cizaña estorba al trigo, también lo hace más hermoso. También debemos entender que "no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes". Efesios 6:12 O sea es una lucha en la dimensión espiritual en lo que los malos espíritus manejan a personas o creyentes débiles y vulnerables a este tipo de influencias de maldad, lo que es necesario que aquellos que hemos entendido esto batallemos contra estas malas influencias y oremos por el fortalecimiento de sus victimas mostrándoles el peligro que acecha sobre sus vidas..

sábado, 20 de agosto de 2016

PERO EL QUE PIDA…, PIDA CON FE NO DUDANDO NADA

Santiago 1:6 Mateo 7:7-11 La oración, y la regla de oro (Lc. 11.9-13; 6.31) 7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Juan 16:23-24 23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Para los que creemos y necesitamos de Dios debemos utilizar estas promesas para satisfacer nuestras necesidades pero hay una condición como todo el Plan de Dios debemos actuar con fe porque sin fe es imposible agradar a Dios. Disponemos de muchos testimonios bíblicos en los cuales podemos observar cómo se efectuaron muchos favores de Dios…, a saber: la mujer que toco el manto, Jesús ni la vio naturalmente entre tanta gente pero la siente en su Espíritu por la fe de esta mujer seguramente rodeado de mucha gente con distintas necesidades pero en ese momento una sola persona lo buscaba con fe. Zaqueo subiéndose al árbol mostrándole al Señor no solamente el deseo de verle sino el interés de conocer al Señor hecho que quedo perfectamente a la vista del Maestro y obtuvo el regalo del Cielo, los cuatro que bajaron el enfermo haciendo un agujero en el techo y etc. O sea llevaron a cabo actitudes que tocaron al Señor a través de su fe perfectamente identificada por Jesús…, pero esta gente no dudaba nada. El Señor Jesucristo mira con compasión a la gente pero se fija en aquellas personas de fe para concederles sus peticiones. Y entonces..., ¡como viene la fe? Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. La fe viene por el oír y entender y practicar la Palabra de Dios.

lunes, 15 de agosto de 2016

EL PLAN DE DIOS PARA LA HUMANIDAD

El propósito de Dios para el hombre es que sea su prolongación, que sea eterno, que tenga paz y gozo y que también viva en abundancia, reflejando la gloria de Dios. Lo primero que hizo Dios antes de crear al hombre fue preparar el escenario en el cual habría de vivir. Dios no hizo primero al hombre porque Él no quería que tuviera dificultades o falencias, de tal manera que preparó primero su hogar y después puso al hombre allí, creando un mundo perfecto que supliera todas sus necesidades. El propósito de Dios para el hombre Dentro del propósito inicial, Dios concibió unos planes perfectos para el hombre que son: Dios quiere que seamos como Él: Una vez Dios creó al hombre, determinó grandes planes para él. Dios dijo entonces “Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza”, Génesis 1:26. Esto, en otras palabras significa que Dios quería que el hombre fuera un reflejo suyo. Dios creó al hombre para ser como Él, como su Creador, porque inicialmente, eso era parte del propósito de Dios para la humanidad. Dios quiere que dominemos sobre la Tierra y nos dio el poder para hacerlo: Después dijo, “Que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, y los reptiles de la tierra”, Génesis 1:26. Esto significa que Dios creó a un hombre, que fuera el amo de la creación con la inteligencia, la creatividad y la excelencia de Dios su Creador. Esa creatividad, debía ser usada por el hombre, para crear su futuro, un excelente futuro, en vez de permitir ser controlado por él. El hombre entonces, dominaba la Tierra y por encima de Él solo estaba Dios. Dios quiere que seamos productivos: Así pues, “Dios creó al hombre, varón y hembra los creó, los bendijo y les dijo: Fructificad y multiplicaos. LLenad la Tierra y sometedla”, Génesis 1:27-28. Dios jamás quiso que fuéramos pobres, o que pasáramos necesidades. Dios nos creo para que nada nos faltara y por eso creó primero un lugar con todo en abundancia para vivir. El hombre solo tenía que multiplicar y administrar esas riquezas. El hombre fue creado para ser dueño y señor, según el plan original de Dios. Dios quiere que tengamos una estrecha relación con él y no una religión, porque la religión es el hombre tratando de alcanzar a Dios, un Dios lejano y distante, mientras que la relación se trata de Dios alcanzando al hombre, y Dios nos alcanza a través de su hijo Jesucristo. El propósito de Dios es que reflejemos su gloria Dios mandó a su Hijo Jesucristo para redimirnos del pecado, (el pecado es el culpable de distorsionar nuestro diseño original y el culpable de haber roto nuestra conexión con Dios). Jesucristo vino pues para devolvernos al estado original que teníamos, para que retomáramos el propósito para el cual fuimos creados, para que seamos luz en medio de las tinieblas del mundo en el que vivimos. Así pues al tener un encuentro con Cristo recuperamos el propósito inicial de Dios el cual consiste en reflejar la gloria de Dios, es decir, que el hombre desarrollando su máximo potencial de bondad y justicia, cualidades heredadas del Creador, y sometiéndose a la Voluntad del Padre, reflejará la gloria de Dios. Pero el propósito de Dios para el hombre es también que seamos como Cristo, imitándolo, viviendo en santidad y desarrollando como Él, el fruto del Espíritu. Como hijos de Dios, somos sus representantes, de tal manera que todo lo que hagamos en la vida debe reflejar al Padre y debe glorificarlo también. Al retomar el propósito inicial de Dios retomamos el poder que Dios nos dio para controlar los recursos de la Tierra y recuperar así el poder para gobernar nuestras circunstancias, en favor de nuestra existencia y para hacer el bien a los demás.

miércoles, 10 de agosto de 2016

¿COMO OBTENGO LA VERDADERA PROTECCIÓN EN ESTOS TIEMPOS TAN DIFICILES?

Y esto es sólo principio de dolores (Mateo 24:8)… entonces, ante el peligro inminente, ¿Qué haremos? ¿Cuál será nuestro refugio? ¿Dónde estaremos seguros? La respuesta es clara para todo cristiano: Dios. En Dios estamos seguros y confiados, pues Él cuida a los que le aman, y esta promesa la encontramos en diversos pasajes bíblicos, y resulta especialmente ilustrativo el pasaje que encontramos en el Salmo 91. Dejando de lado las supersticiones religiosas que a algunos les impulsa a leer este salmo de manera repetitiva como una especie de mantra, o a dejar la Biblia abierta con este pasaje encima del velador, les invito a repasar este hermosa y poderosa palabra de Dios: “El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.” (Salmo 91:1) ¿Quiénes son los que habitan al abrigo del Altísimo? Los que han recibido a Jesús como único Señor y Salvador de sus vidas, es decir, los que han sido hechos hijos de Dios (Juan 1:12). No todos los seres humanos están bajo su cobertura, y aunque Él tiene sus brazos abiertos para recibir a todos, así y todo muchos no quieren venir a Él para tener vida (Juan 5:40). “Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.” (Salmo 91:2) La declaración del salmista revela su fe en el Dios que ofrece un refugio seguro como un castillo. Es una convicción que sólo los escogidos de Dios poseen. “El té librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.” (Salmo 91:3-6) Dios es capaz de resguardar a sus hijos de todos los temores que nos pueden afectar, incluyendo lazos o trampas de malhechores, pestes, guerras, pestilencias y mortandad, tal cual estamos presenciando por estos días. Su verdad actúa como escudo protector, y su palabra es verdad, y la verdad es Jesucristo (Juan 14:6). “Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos.” (Salmo 91:7-8) Podrán sucumbir muchos a nuestro alrededor, sin embargo, Dios guardará a los suyos, tal como Dios libró a su pueblo Israel en medio de las plagas de Egipto. Con nuestros ojos veremos el pago de los obradores de maldad. “Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación” (Salmo 91:9) ¿Y por qué Dios habría de librarnos? La respuesta está en este versículo: Porque nuestra esperanza no está en los hombres, ni en el dinero, ni en nuestras capacidades personales; sino sólo en Dios. Además hemos permitido al Altísimo que haga morada en nuestro corazón, pues hemos recibido al Espíritu Santo, el cual mora en nosotros, y nuestro cuerpo es su habitación y su templo (1 Corintos 3:16). Si alguno no pone toda su confianza en Dios, ni tampoco ha hecho de su cuerpo templo de su Espíritu, no puede recibir su protección. “No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.” (Salmo 91:10-12) Como espíritus ministradores enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación (Hebreos 1:14), los ángeles se encargarán de resguardar nuestras vidas, alejando muchos peligros. Así y todo hay algunos “creyentes” con guardaespaldas humanos, pero ¿qué mejor que los ángeles defensores que acampan alrededor de los que temen a Dios? (Salmo 34:7) ¿Quieres un buen guardaespaldas? Teme a Dios y lo tendrás. “Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.” (Salmo 91:13) Dios ha puesto toda potestad a los pies de su hijo Jesucristo, y por Él nosotros somos más que vencedores ante toda fuerza del diablo. Por Cristo, hemos recibido potestad por sobre toda fuerza del enemigo y nada nos dañará (Lucas 10:19) “Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.” (Salmo 91:14-16) Ahora es Dios el que toma la palabra y nos promete ponernos en alto, otorgarnos respuesta a nuestras peticiones (Juan 14:14), su compañía en momentos de aflicción y salvarnos de todo mal. Finalmente veremos la salvación de Dios, y todo esto por cuanto pusimos todo nuestro amor en Él (Deuteronomio 6:5), nuestra confianza y fe en Él, y le recibimos para que hiciese morada en nuestro cuerpo. Para evitar que el virus u otro mal afecte tu vida y a los tuyos, toma todas las medidas recomendadas por las autoridades de tu ciudad, pero aparte de eso, lo más eficaz es que recibas a Cristo como tu único Señor y Salvador de tu vida, y Él te dará su protección, y aun perdiendo tu vida terrenal por cualquier circunstancia, estarás confiado, pues tendrás vida eterna. ¿En qué o en quién tienes tu confianza hoy? ¿Has recibido a Jesús para que sea tu Señor y Salvador? ¿Estás bajo la cobertura del Todopoderoso? Recíbelo hoy, y pasarás a heredar las promesas que Dios tiene sólo para sus hijos, y pase lo que pase, estarás confiado y tranquilo.